Un buen titular no siempre es una buena noticia

Razones para no ilusionarse en vano con la planta de ósmosis inversa

Largo relato en primera persona

El pasado jueves 15, los linqueños amanecimos con un sorprendente titular periodístico anunciando la instalación de una planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa. Si algo aprendí en estos 11 años que llevo involucrado activamente en la problemática, es que la calidad del agua no mejora con anuncios ni con buenas intenciones. Caso contrario, con tantos espejitos de colores, sapos, buzones, humo y titulares que nos han vendido en todo este tiempo, ya gozaríamos del agua más pura del planeta.

Basta leer la nota en cuestión que publica el diario La Posta del Noroeste, para encontrar su propia inconsistencia. Allí nuestro intendente declara que Jorge Luppo, Director de Relaciones Institucionales de ABSA, el miércoles 14 le comunicó telefónicamente que “se están haciendo todos los estudios técnicos y se están armando los pliegos para abrir la licitación para adquirir antes de fin de año, la planta de ósmosis inversa”. Y agregó que “para principios del año que viene ya se comenzaría con la instalación y con todo lo necesario para que se ponga a funcionar”. Aro, aro, aro! ¿Cuándo y por medio de qué estudios se estableció que la mejor solución para la problemática de Lincoln sería el tratamiento por ósmosis inversa? ¿Si recién se están haciendo los estudios técnicos cómo es posible que paralelamente se estén armando los pliegos de una licitación? ¿En qué partida presupuestaria está contemplado el financiamiento de esta inversión? ¿Cuándo fue que vinieron a hacer los estudios correspondientes en el terreno? ¿En qué lugar se emplazará esta planta? ¿Si actualmente la red domiciliaria se abastece del tanque y de ocho perforaciones más en forma directa, harán una o nueve plantas de tratamiento? Tantos interrogantes que me surgieron inmediatamente, necesitaban una pronta respuesta. Así fue que el mismo jueves 15 a primera hora solicité una audiencia con nuestro intendente -fuente de la información en este caso- con el objetivo de aclarar estas dudas y, entonces sí, poder celebrar la noticia. A media mañana me llamó él, actitud que valoro y agradezco, y conversamos durante más de veinte minutos sobre el tema. Dado que fue la primera vez que tuvimos la oportunidad de hablar sobre la cuestión, hice lo posible por resumirle estos 11 años de gestiones. Escuché sus palabras y le trasladé mis inquietudes. Pero lamentablemente no encontré respuestas que satisfagan mis planteos. Me consultó acerca de cuáles serían las soluciones más viables a mi entender y le expliqué lo analizado en función de mi experiencia de simple ciudadano. Por su parte quedó en contactarse con funcionarios de ABSA para transmitirles lo conversado y yo, aquí estoy cumpliendo en dar a conocer -una vez más- mi humilde opinión personal.

Considero oportuno también mencionar aquí la cronología de los últimos acontecimientos. El 2 de agosto publiqué en mi facebook que aprovecharía la visita de nuestra gobernadora para hacerle conocer la histórica problemática del agua e instaba a los demás vecinos a hacer lo propio. Al día siguiente, el 3 de agosto, nuestro intendente la vino interiorizando del tema en el vuelo compartido desde Junín. Ambos me lo manifestaron en ese momento y el intendente lo ratifica en la nota periodística. Fue la primera vez que la gobernadora recibió una demanda de solución. En lo que a mi respecta, no fue fácil, pero logré cumplir el cometido. La abordé a último momento cuando ya estaba subiendo al vehículo que la transportaba hasta el avión. Le entregué una carpeta conteniendo los cuatro fallos judiciales que condenan a ABSA, le manifesté que era consciente del estado en que recibió la administración provincial y que nuestra problemática es una más de las tantas herencias recibidas y, por ende, fui cauto al solicitarle “al menos un cambio de actitud necesitamos” -con textuales palabras-. Me consta que otros dos vecinos también le acercaron sus demandas al respecto en forma escrita. El 23 de agosto nuestro intendente se reúne por primera vez con el presidente de ABSA en la ciudad de La Plata. Y el 14 de septiembre, finalmente se produce el llamado telefónico en cuestión, en el que el director de relaciones institucionales le comenta estas novedades a nuestro intendente. Lo cierto es que si en tan poco tiempo, estuviese realmente encaminada la solución integral y definitiva que venimos reclamando desde hace 11 años, estaría gratamente sorprendido por el fabuloso poder de facebook. Pero el tanto andar, que me ha nutrido -entre otras cosas- de la cautela necesaria, y la falta de respuesta a mis interrogantes me llevan a dudar de tal efectividad.

De relacionistas institucionales y voceros de ABSA hemos conocido bastante en toda nuestra larga lucha. Siempre recuerdo a los célebres Luises, Manzur y Mamone, que ante cada acción del grupo de vecinos autoconvocados salían raudamente con algún anuncio improvisado, cuando no, a distribuir pauta publicitaria a los medios de comunicación locales. Como lo dije en varias oportunidades, si de algo estoy seguro es que el agua de Lincoln no se cura de palabra. Y este recuerdo viene al caso, porque no es desde ese área de la empresa desde donde deben venir las verdaderas noticias de obras. El responsable directo de trabajar por la mejora en la calidad del agua ofrecida es el gerente de operaciones, calidad e ingeniería. Y aquí otra vez la experiencia personal alimenta mi escepticismo. Disculpen otro bombardeo a su ilusión, si es que a esta altura del relato aún la conservan. ¿Acaso saben quién es el actual director de operaciones de ABSA? Chan! Es el Ing. Jorge Luis Volpi, quien viene desempeñando esa misma función desde la gestión anterior. Es decir, es parte fundamental de quienes -durante años- no nos dieron ninguna solución concreta, incumplieron cuatro sentencias judiciales -después de haberlas apelado en tres oportunidades- y se burlaron de nuestro legítimo reclamo recurriendo a tantas artimañas. Gestión anterior, que también vale decir, presidió el Sr. Guillermo Scarcella quien por ello actualmente está siendo investigado por la justicia ante la acusación de administración fraudulenta y otros hechos de corrupción.

Cumplida esta introducción, extensa pero imprescindible a mi parecer para comprender el tema en su totalidad, ahora sí paso a enumerar algunas de las razones que me llevan a dudar sobre la veracidad y/o viabilidad de este anuncio de obras:

1- Siendo que la empresa ABSA está condenada a hacerlo, debería ser el Juzgado de Paz de Lincoln el primero en ser notificado del plan de obras. Así lo dispuso el Juez y lo ratificó hasta la mismísima Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y esto, a la fecha, no sucedió.

2- En estos 11 años jamás reclamé por una plata de ósmosis inversa, ni tuve acceso a estudio alguno que avale técnicamente su necesidad. Es más, a mi parecer sería el último recurso a aplicar -el plan Z-, antes deberían agotarse fundadamente todas las alternativas más viables desde el punto de vista técnico, económico y de sostenibilidad en el tiempo. No se han hecho estudios geológicos en el terreno.

3- Aún así, si se optara por esta técnica de potabilización, con el actual esquema de operaciones sería necesaria la construcción de nueve plantas de ósmosis inversa y no una como se anuncia. Sucede que hoy la red domiciliaria se abastece de un total de 13 perforaciones, de las cuales sólo 5 van al tanque y las restantes 8 lo hacen en forma directa. No se anuncian las otras 8 plantas que serían necesarias.

4- Resulta poco serio que sin tener el plan de obras a ejecutar acabado se diga que se están armando los pliegos para abrir la licitación y, máxime aún, que se adquiriría antes de fin de este año. No existe partida presupuestaria vigente para financiar tal obra.

5- En el supuesto de que se ejecute efectivamente esta obra el agua tratada tendría un alto costo. Y siendo que la empresa ya es deficitaria, estos elevados costos se trasladarían directamente al usuario en la facturación del servicio. A esto se suma que un alto porcentaje del agua inyectada a la red se pierde por la infinidad de fallas que presenta este sistema ya obsoleto por su antigüedad y falta de mantenimiento. Así mismo usar el agua tratada por ósmosis inversa, por ejemplo, para la descarga del inodoro sería una extravagancia. Una alternativa al respecto sería construir una nueva red de distribución domiciliaria en toda la ciudad, paralela a la existente, para abastecer sólo a una canilla por domicilio destinada al consumo humano -que sería la de la cocina-. Esto además implica llevar adelante once mil obras particulares de conexiones en cada uno de los domicilios. No se anuncia la realización de una nueva red de distribución domiciliaria. Ni tampoco se buscó el consenso de los usuarios para afrontar un muy fuerte aumento tarifario y/o hacerse cargo de las nuevas conexiones en el interior de los domicilios.

Agradezco a usted, la deferencia de haber leído hasta aquí, sepa que mis palabras carecen de cualquier sustento técnico y que sólo me representan a título personal. Las comparto públicamente en el convencimiento de que contribuirán a echar luz sobre la principal problemática social que afecta a nuestra comunidad y serán una reiteración más de mi, tantas veces expresado, reclamo.

Antes de finalizar, quiero dejar bien en claro dos cuestiones importantes. Manifiesto mi absoluta confianza en las buenas intenciones y en la honestidad de proceder de nuestro intendente sobre este tema. Y expreso mi simpatía personal y política hacia nuestra gobernadora, en quien hoy deposito mi esperanza de lograr la tan ansiada solución. Confianza sí, cercanía política también, más de lo mismo, no.

Sin dudas que estas palabras no merecerán ningún titular, no importa en absoluto. Vuelvo a decir, la calidad del agua no mejora con anuncios. Mi única ambición como ciudadano linqueño y usuario de ABSA, fue, es y será lograr contar con agua potable para todos.

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