El Concejo Deliberante ya tiene su lugar, con consenso social

Los hechos demuestran que el Intendente Serenal se equivocó en abril del año pasado cuando, en la apertura de sesiones ordinarias, dijo que el edificio del Concejo se construiría en el Parque Municipal Gral. San Martin. “… un espacio que jerarquice al cuerpo legislativo…”, fueron sus palabras en 2017. Y que se volvió a equivocar otra vez este año, también en abril y en la apertura de sesiones ordinarias, cuando dijo que se edificaría en la Plaza del Barrio Obrero. “… requiere de un lugar digno de su jerarquía…”, fueron sus palabras en 2018.

Más allá de estos desaciertos, existiendo los recursos financieros, fruto de una donación recibida, y la voluntad política de hacerlo, es momento de pasar a la acción e iniciar la obra. Y saldar así esta deuda de 12 años con nuestra institución democrática por excelencia.

El municipio ya dispone de un terreno apto e indiscutido para erigir la sede del deliberativo. Es en su localización genuina, donde siempre estuvo, junto al palacio municipal. Esta resulta ser su mejor ubicación por el fuerte vínculo operativo que se genera cotidianamente entre ambas dependencias. Estar al lado, agiliza gestiones y optimiza recursos.

La superficie libre edificable, con frente sobre Av. Massey, entre el Patio de los Derechos Humanos y la propiedad lindante, supera los 300 metros cuadrados. Allí se pueden construir las dependencias públicas del Concejo en planta baja y sus oficinas internas en primer piso. Y además habilita la posibilidad de construir un segundo piso que albergue oficinas municipales, muy necesario para evitar el despilfarro que implica tener tantos inmuebles alquilados desde hace años.

No hace falta hacer nada complejo, más que respetar y continuar lo proyectado hace 53 años. Y que a la fecha sigue siendo la mejor opción.

En 1965 se llamó a concurso nacional para la construcción de la Municipalidad y el Concejo Deliberante de Lincoln. Se presentaron 33 proyectos, resultando ganador el diseño de los arquitectos M. O. Lapadú, C. Gómez Lestarde y A. J. Napolitano.

Ese es el edificio que se construyó, en parte, porque quedó un amplio sector pendiente de continuación. Y donde funcionaron ambas dependencias hasta la fatídica noche del 6 de diciembre de 2006. Ese día las llamas consumieron casi todo el palacio municipal, pero no el Concejo Deliberante, que permaneció inalterable.

Fue la posterior decisión del Intendente Fernández, la que expulsó a los (por entonces) 16 ediles de su propio edificio. Desde aquel momento, hasta hoy, nuestros concejales inquilinos continúan sin techo.

Por todo lo expuesto queda claro que el Concejo Deliberante ya tiene su lugar. Y de más esta decir, que por la envergadura de la decisión, cualquier modificación al respecto ameritaría la realización de una Audiencia Pública. Mecanismo de participación ciudadana instituido por ordenanza, al que los gobernantes muestran poco afecto por convocar.

Con la certeza de que no se hará en el Parque ni en el Barrio Obrero, espero que se deje de perder tiempo y se invierta el dinero disponible en el lugar original.

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